El último libro que devoré de una sentada
Me he dado cuenta de que, con el paso del tiempo, es cada vez más difícil que una lectura me enganche al nivel de que no pueda literalmente parar de leer.
Sé que hay dos grandes factores por los que me pasa esto: en primer lugar, tengo muchas lecturas a mis espaldas y unos estudios en literatura que hace que me cueste cada vez más entrar en los libros de la misma forma en la que entraba cuando tenía doce años; y, en segundo lugar, Internet me ha devorado la atención y, como casi todo el mundo a estas alturas, tengo un brainrot que hace que me cueste muchísimo concentrarme en casi que cualquier acción por muy simplona que sea (nada útil para la vida adulta).
Pensando precisamente en esto, en lo complicado que es hoy en día concentrarse en cualquier cosa, mucho más en algo tan banal como es un libro, me he puesto a revisar cuál ha sido mi última lectura que fue capaz de retener tantísimo mi atención al nivel de que, literalmente, me lo tuve que leer de una sentada… y hoy os voy a hablar de ella.
Esa lectura es una novela gráfica: El cuerpo de cristo, de Bea Lema.
Bueno, escribir esto es muy redundante, pero lo voy a repetir de todos modos: engancha. Mucho. Muchísimo. De verdad, no es broma, no pude dejar de leer, y eso no me pasa a menudo.
Es cierto que, al ser una novela gráfica, es mucho más amena de leer que una «novela convencional» y, además, no es especialmente larga, por lo que me parece ideal si tienes un bloqueo lector o quieres empezar a leer novelas gráficas pero no sabes muy bien por dónde empezar.
Asimismo, el diseño es sublime. ¡Es que no tengo nada malo que decir!: es original, es fresco y se adapta muy bien a la historia que te están contando. Siento que si te gusta, por ejemplo, Coraline, seguramente sepas disfrutar del apartado artístico de esta novela gráfica.
Sobre la trama, no os quiero hablar mucho de ella porque considero que es el grueso de la novela junto al diseño gráfico. Sí os voy a dejar la miel en la lengua diciéndoos que se trata de una historia autobigráfica que aborda temas de salud mental de una manera muy elegante, sincera y hasta cruda.
Ya sabéis que soy una persona muy crítica con la salud mental y que estoy muy cansado de las temáticas que giran en torno a esto (ya hemos tenido suficientes), pero es que esta novela gráfica lo hace desde un prisma muy real. No hay «buenos» ni «malos» ni «historias de superación»: la historia te cuenta la vida de una persona con graves problemas mentales sin romantizarlos y cómo su familia tiene que aprender a vivir con ello sin ponerlos de mártires.
El mejor adjetivo que puedo poner es uno que ya he usado: es una historia real porque no busca explicarte qué le pasa o cómo superarlo o qué se puede aprender de ello, como la vida misma.
Se ganó el Premio Nacional del Cómic en 2024 en España y con toda la razón del mundo.
Antes de cerrar este post quiero contaros que, si os animáis a leerla y os gusta, la autora está trabajando en una adaptación a cortometraje (¿o largometraje? No me acuerdo, no voy a buscarlo, lo siento) de la novela y, personalmente, tengo mucho hype porque siento que es una historia que se nutriría mucho del formato audiovisual y podría acercar a mucho más público una historia tan bella y profunda. ¡Espero que todo vaya bien y lo tengamos dentro de poco!

