He suspendido las oposiciones
Parece que mayo es el mes del fracaso.
Pues, sí: después de más de un año, he suspendido las oposiciones.
La verdad es que estoy hecho mierda y me tenéis que permitir escribir un post desmotivador.
Sé que no es para tanto. Tengo la suerte de tener una familia que me sostiene, unos amigos que me apoyan y, para qué negarlo, unos ahorros… pero, aun así, me siento un fracaso. Un «fracaso radical», como tengo puesto en mi biografía.
También sé que es raro sacarse las oposiciones en tu primer intento, pero nada alivia este sentimiento. Las suspendí el sábado pasado y todavía no puedo irme a dormir sin tener que inventarme mil historias para evadirme de mí mismo porque, cada vez que me levanto y recuerdo que sigo siendo yo, me agobio y me deprimo.
Encima tuve que pagarme el desplazamiento (porque era en otra ciudad) y apenas pude disfrutar del viaje (vaya, que solo me di una vuelta cuando salí porque ese mismo día tenía el autobús de vuelta).
Es cierto que me arriesgué mucho con las respuestas. Para la siguiente, claramente, no lo voy a hacer; seré más estratégico y calculador.
Me propuse darme mínimo una semana de descanso después del examen pero, spoiler: la ansiedad y el autodesprecio no me lo permiten. No me he dado ni un día de descanso y, conociéndome, no me lo voy a dar en mucho tiempo. Por ahora seguiré estudiando como si no hubiera pasado nada porque es lo único que consigue hacerme sentir un poco mejor conmigo mismo.
Recuerdo que, cuando me enteré del suspenso, estaba en el bus de vuelta a mi ciudad y me dio una crisis existencial: me volví a plantear si debía de volver a mi antiguo trabajo que odio (la enseñanza) o si debía de cambiarme de oposiciones (a las de bibliotecas o archivos). Por suerte, todo esto se me pasó al día siguiente, porque lo último que necesito son más frentes abiertos (aunque volver a mi antiguo trabajo no lo descarto al cien por ciento, no os voy a engañar).
También os digo: no ayuda a mi ánimo que, justo cuando suspendo las oposiciones, tenga que retomar el carné de conducir (ugh) y que, encima, Verde-Esmeralda esté tres semanas de vacaciones fuera (el amor es en lo único que me va bien ahora mismo [o eso espero]).
Mi siguiente post será mejor, estoy seguro de ello, pero tampoco voy a fingir que estoy bien o que estoy mejorando con mi vida porque esto ha sido un duro golpe y la gracia de este espacio es poder hablar sobre mí, y claramente esto es algo que siento que debo contar porque es parte del proceso.
Todavía pienso mucho en mi primer post que subí a Substack. En él contaba cómo, para los treinta y dos años, quería tener la vida de Carrie Bradshaw… y, sinceramente, cada día lo veo más lejano. Pero, repito: tengo la suerte de tener una buena familia, buenos amigos, salud y un poco de dinero. Y una meta, aunque vuelva a tener que empezar casi del punto de partida.
